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lunes, 4 de julio de 2022

La generación Alfa en el radar de la banca, retos para el sindicalismo.

La categorización por edades en nuestra sociedad se ha convertido en una práctica común,  conforme a su edad una persona es clasificada  en una determinada generación, por ejemplo quienes nacieron entre 1946 y 1965 hacen parte de los baby boomers, luego está la generación X conformada por quienes nacieron entre 1965 y 1980 para continuar con la generación de los millenials, de esta hacen parte quienes nacieron entre 1981 y 1996, finalmente, los hijos de los millenials se definen como los centennials o generación Z que nacieron entre 1996 y 2010, pero allí no termina, surge una nueva generación integrada por quienes nacieron a partir de 2011 que se denomina "Alfa" 

Para el centro de investigaciones Pew Research Center estas categorizaciones son “Una forma de comprender cómo los acontecimientos globales y los cambios tecnológicos, económicos y sociales interactúan para definir la forma en que un conjunto de personas ve el mundo” (Iberdrola, 2021). Los cambios se concentran y son necesarios principalmente para el mercado que a través de estas categorizaciones genera estrategias enfocadas para las diferentes generaciones. 

En este artículo nos centraremos en la generación Alfa, no se trata de omitir o desestimar las demás, pero vemos de suma importancia considerar esta generación que ya se ubica en el radar del capital financiero que viene generando estrategias para atender la demanda de quienes hacen parte de esta, no solo como sujeto de consumo, también como sujeto para el trabajo y es en este punto concerniente a lo laboral que es perminente analizar.

La generación Alfa y sus características

La generación alfa integra a quienes nacieron del año 2011 en adelante, son personas que han crecido en un mundo totalmente digital, también llamados “nativos digitales”. Su principal característica es nacer y crecer inmersos en un mundo digital; además, esta generación se caracteriza por la hiperconectividad, la independencia para tomar decisiones y gestionar su identidad, son visuales enfocados en el video y los videojuegos, son tecnológicos con amplio conocimiento de las nuevas ingenierías informáticas y finalmente son diversos en gustos, puntos de vista y estilos de vida. 

Sobre cómo la pandemia produjo un cambio en el paradigma

Para nadie es un secreto que la pandemia ocasionada por el covid-19 generó desarrollos tecnológicos sin precedentes, obligó a la implementación de nuevas tecnologías y el desarrollo de otras que venían en crecimiento  pero sin  implementar, ocasionó que avances pensados para más adelante se anticiparan debiendo acelerar su salida al mercado para atender una demanda generada principalmente por la imposición de cuarentenas por parte los gobiernos como medida de contención del contagio y que obligaron a las personas a mantener un mínimo o nulo contacto físico entre sí, si bien en la actualidad no existen cuarentenas, si se mantienen medidas de aislamiento; lo anterior mencionado ha llevado a que en el tema laboral se mantengan diferentes modalidades como el trabajo remoto, el trabajo en casa y el teletrabajo que incluso ya cuentan con regulación en Colombia que vale la pena analizar. 

Otro cambio tiene que ver con la organización y asociación, como bien lo decía Marx en los manuscritos sobre economía y filosofía de 1844 “La unión entre los capitalistas es habitual y eficaz; la de los obreros está prohibida y tiene funestas consecuencias para ellos”. El capital, como es habitual, ha aprovechado la crisis, está unido en torno al espectro tecnológico fortaleciendo e impulsando asociaciones de empresas como Fintech Américas, organización que se define como “Una comunidad y empresa de aprendizaje enfocada en fortalecer el ecosistema financiero en América Latina y ayudar a nuestros miembros a encontrar el camino hacia un futuro más exitoso” así mismo sucede en nuestro país con Fintech Colombia que se define como la asociación de empresas Fintech para crear un futuro financiero y tecnológico. En contraposición la tasa de afiliación decrece en los sindicatos, a estos les falta generar estrategias, planes de trabajo que les permitan llegar a quienes trabajan para empresas catalogadas como Fintech y se evidencia una falta de interés en este nuevo tipo de organizaciones patronales y las consecuencias del denominado futuro financiero y tecnológico será catastrófico para la base trabajadora.

La Generación Alfa, un desafío para el sistema financiero y para las organizaciones sindicales.

Fintech Américas ha venido realizando paneles con diferentes representantes de importantes bancos de la región y España en las áreas de innovación acerca de los “nativos digitales”. Desde la perspectiva del consumo, todos concuerdan en que son clientes que se caracterizan por tener altas expectativas de servicio, inmediato, rápido y eficaz. Con esta premisa la banca nacional e internacional viene implementando acciones en torno a la innovación que buscan la satisfacción de este segmento. Las entidades afirman estar interesadas y preparadas para construir a partir de lo ya edificado y si es necesario crear nuevas ofertas, así mismo reconocen que, en el aspecto digital, la pandemia ocasionó un salto en el tiempo para responder a la expectativa del cliente y que desde el aspecto administrativo y operativo ha facilitado el acceso a un recurso humano más amplio que en muchos casos ya no se recluta pues quien es nativo digital, según ellos, debe sentirse atraído y motivado para trabajar en una organización que le desafíe.

El sistema financiero es consciente que no puede quedarse atrás en satisfacer las expectativas de esta nueva generación, es por ello que sus esfuerzos hoy se enfocan en el análisis del cliente, principalmente de la generación alfa, que resulta en la facilidad de acceso a servicios y manifiestan como determinante que cada establecimiento financiero compita con innovación, alta calidad, mayor seguridad y mejores servicios. Sin duda en los próximos años estaremos ante un vertiginoso ascenso de desarrollos tecnológicos en todas las áreas del aparato productivo.

La generación alfa que hoy se encuentra en la plenitud de su pre adolescencia, representa un desafío para las demás generaciones que aún se hallan en etapa laboral, en especial las que se ubican en el campo de desarrollo de software, diseño web, desarrollo API (desarrollos contributivos) y tecnologías de la información, ya que esta generación también exige una permanente innovación en el campo tecnológico.

En el futuro cercano, esta generación pasará de los videojuegos y redes sociales al inicio de su etapa laboral y mantendrá su estilo de vida digital con una tendencia hacia la innovación, quiere decir que esta generación no será una consumidora fiel de marcas, sino que su enfoque estará en las tendencias en innovación que serán determinantes a la hora de la elección en cualquier campo de la tecnología.

Los hechos históricos, como la conocida Revolución Industrial, tiene su inicio en el cambio de modo de producción existente antes de esta, se hace  referencia a este hecho no por resaltarlo solamente, sino para  ubicar que los hechos en el desarrollo de la sociedad surgen, están mediados y son marcados por el desarrollo científico, tecnológico, la economía y la propiedad de los medios de producción como lo plantea Marx, de esta forma cabe resaltar puntualmente que las relaciones sociales están determinadas por el modo de producción capitalista, en torno a la reducción de costos vs mayor utilidad.

El desarrollo tecnológico en la era digital tiene un común denominador, que es la dispersión de la mano de obra, en otras palabras, dispersa las relaciones sociales y con ello hay un salto, no sabemos aún si un cambio de modo de producción, pero estamos seguros que hay un cambio en el modelo de explotación capitalista; pasamos del neoliberalismo y sus consecuencias ya conocidas a uno modelo para nosotros hoy indeterminado, pero seguros que es un modelo desarrollado dentro del marco capitalista. 

En el sector financiero los avances nos han demostrado que la concentración de trabajadores cada dia se va reduciendo y con ello se va perdiendo, amén de nuestras prácticas, la conciencia colectiva, colocando en riesgo las respuesta que organizadamente debemos liderar desde el sindicalismo respaldadas por la base,  hoy con grandes dificultades de respaldo, caso particular lo acontecido en el proceso de negociación del pliego entre UNEB y Banco Popular sobre el teletrabajo, trabajo en casa o a distancia en el que la dirigencia demostró estar alejada de la realidad mientras que en negociaciones realizadas en otros bancos se plantearon puntos sobre estas modalidades y se logró avanzar en la inclusión de puntos convencionales respecto al trabajo remoto, en casa y teletrabajo. 

El futuro es inmediato. Creemos que las organizaciones sindicales deben poder entender las dinámicas y tendencias de esta generación que posiblemente estén marcadas por la indiferencia y el individualismo propios del distanciamiento social generado por la inmersión en un mundo cada vez más virtual. La carencia de miedo y la indiferencia como características de estas nuevas generaciones pueden ser factores que impidan el reclamo de sus derechos, estas deben superarse para convertir una posible búsqueda del bienestar individual en un pensamiento más social, que ayude a fortalecer el derecho de asociación que las generaciones anteriores lograron consolidar.

Hoy la dirigencia sindical debe tener en el centro de la discusión el cambio de modelo del trabajo sindical, lo que significa desarrollar un modelo de comunicación ágil y eficaz en el tiempo, que permita acercar a través de la tecnología al trabajador con el sindicato, estudiar el cómo poder influir en la autopista de las comunicaciones para los procesos de negociación de las reivindicaciones laborales de nuestros representados, educar a los trabajadores que la lucha por reivindicaciones laborales debe trascender del puesto de trabajo al marco de la política nacional y si se quiere global, en el entendido que las decisiones de Estado se toman en el mundo de los grandes capitales nacionales e internacionales. Se hace obligatorio en los próximos pliegos plantear la necesidad de que por medio de los equipos tecnológicos de los trabajadores de cualquier banco se pueda acceder a la información de la UNEB, lo que obligaría a tener un departamento de informática y comunicación que mantenga actualizada la información sobre cada una de las problemáticas y garantías laborales en cada institución financiera, laboral y sobre el mundo político, en fin todo un cambio de modelo de nuestro trabajo, pero sobre todo de la mentalidad de la dirección que ya no llegará a dirigir los ALFA.

Quedan pendientes, este artículo realiza un acercamiento inicial a esta realidad pero es necesario continuar investigando, indagando y analizando en torno a temas inherentes a la digitalización, sobre cómo esta afecta al mundo laboral, a quien trabaja, a clientes; es necesario el análisis de proyectos de normas y las normas emitidas; la generación de nuevas monedas como las criptomonedas, así como el rol que el sindicato debe jugar en todo este desarrollo. 


Elaborado por: 


Mara Mirith Santander Medina
Orlando Arcila Carreño
Hernán Parra Castro
Jair Manuel Barreto Donneys
Carlos Julio Navas Peña


miércoles, 29 de junio de 2022

¿Retorno a la presencialidad o teletrabajo?

Con la finalización de la emergencia sanitaria originada por el COVID-19 el próximo 30 de junio de 2022, se plantea para algunos trabajadores de Dirección general, la posibilidad de seguir ejerciendo sus labores con las siguientes modalidades de trabajo:

Presencial: retorno a las instalaciones del Banco Popular.

Teletrabajo: (Autónomo, Suplementario, móvil).

Como representantes de los trabajadores y basados en las experiencias adquiridas durante la pandemia en el sector financiero y analizadas las consecuencias en temas de salud, seguridad y estabilidad que han sido afectadas por la modalidad de teletrabajo, debemos ser enfáticos en nuestra recomendación de optar por el trabajo Presencial.

Es muy importante tener presente que la salud de los teletrabajadores se ha visto afectada especialmente por enfermedades psicosociales, dado que las jornadas laborales se exceden de manera incontrolable y los beneficios de estar en casa se desdibujan por la carga laboral excesiva, la presión por los cumplimientos de objetivos diarios, semanales y mensuales conducen al teletrabajador a estar conectados por más de 12 horas diarias, inclusive los fines de semana, desbordando su capacidad física y mental. En la práctica, el denominado “mayor tiempo para la familia” que supone el teletrabajo, en realidad se ve reducido de manera significativa.

Por último, es preciso aclarar que cualquiera de las modalidades de teletrabajo conlleva a la firma de un “otro si” que, como cualquier adición a un contrato, debe revisarse minuciosamente para no resultar afectados en temas de estabilidad laboral, salarial, ni de ninguna otra forma. Igualmente es muy importante resaltar que el empleador no está obligado a pagar el auxilio de transporte para la modalidad de teletrabajo y debemos recordar que dicho auxilio tiene incidencia en la liquidación de prestaciones sociales como: primas de servicios, cesantías, prima de antigüedad, indemnización etc., por el contrario, la bonificación de conectividad no tiene ninguna incidencia prestacional.

Cualquier duda al respecto no dude en contactarnos.

Acá puedes ver los videos de la UNEB sobre el teletrabajo.

F.S.A. – BANCO POPULAR

Video1

Video2

Video 3

Video 4



lunes, 14 de febrero de 2022

¿Por qué en Colombia casi no hay sindicatos?

Daniel Pardo - Corresponsal de BBC Mundo en Colombia
https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-55060513

Los habitantes de Nariño, en el sur de Colombia, empezaron esta semana con la confirmación de dos asesinatos con un elemento común: que sus víctimas murieron a causa de su liderazgo.

Johny Walter Castro era un líder social de 40 años; un representante de víctimas del conflicto que estaba organizando una entrega de regalos navideños y fue baleado por hombres que entraron a su casa.

Byron Alirio Revelo, por su parte, era un profesor y sindicalista que se encontraba en la ciudad de Tumaco organizando una elección gremial. Lo secuestraron y luego abandonaron su cuerpo, que fue encontrado por residentes en estado de descomposición.

Ni los detalles ni los motivos concretos de los homicidios están esclarecidos, aunque los dos fueron precedidos por amenazas.

Ambos, en todo caso, parecen la más reciente muestra de una verdad histórica en Colombia: que en las regiones donde el Estado no es la única autoridad, mucha gente es asesinada por representar los intereses de una comunidad.

Desde la firma del acuerdo de paz entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en 2016, los asesinatos de líderes sociales han aumentado y dominado parte de los titulares que se leen sobre Colombia en la prensa internacional: van más de 600 asesinatos desde entonces, según la ONU.

Pero antes de eso los líderes en Colombia ya estaban bajo amenaza, sobre todo aquellos que representaban intereses de organizaciones de trabajadores: entre 1973 y 2019, 3.300 sindicalistas fueron asesinados en el país, según la Escuela Nacional Sindical (ENS).

La violencia antisindical es una de las causas que hacen de Colombia uno de los países más peligrosos del mundo para ser sindicalista, así como uno de los que menos sindicatos tiene en América Latina, según la Organización Internacional del Trabajo.

Esa escasez de organizaciones de trabajadores se mantiene hoy, pero ver cómo se llegó a ella permite entender las causas de los asesinatos selectivos a personas que, aun hoy, intentan llenar el hueco que deja la ausencia del Estado en ciertas comunidades y es disputado por bandas narcotraficantes, paramilitares y guerrilleros.

Violencia e informalidad

La violencia contra el sindicalismo en Colombia se remonta a los momentos mismos de su creación.

El 5 y 6 de diciembre de 1928, el ejército colombiano intervino una huelga de 25.000 trabajadores de la empresa estadounidense United Fruit Company con un saldo de muertos estimado en entre 1.500 y 3.000.

En las décadas del 30 y 40, la incipiente industrialización del país dio con la emergencia de un sindicalismo que en los 60 y 70 tuvo su momento más fuerte: un 14% de los trabajadores llegó a estar afiliado a un sindicato.

Pronto, sin embargo, emergieron nuevos obstáculos: "La industrialización acá fue muy precaria y desigual, los barrios obreros fueron esporádicos y no se consolidó una cultura de clase obrera", asegura Aída Rodríguez, experta en cultura laboral de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales en Francia.

"Los trabajadores en Colombia hacían prácticas obreras, pero se mantuvieron social y culturalmente como parte del campesinado. Entonces tienen identidad, pero no hay una colectividad definida, sobre todo en términos políticos y de representación. Y eso impidió la localización de demandas de un grupo específico", explica la doctora en sociología.

A eso se añade que Colombia, el principal aliado de Estados Unidos en la región, nunca tuvo un gobierno de izquierda o una revolución social.

En los años 80 y 90, coinciden expertos consultados por BBC Mundo, la violencia y la liberalización de la economía terminaron por "cortarle las alas" al movimiento sindical, reduciendo la cifra de afiliación al actual 4 o 5%, según la ENS.

Es, con Perú, la tasa más baja de la región.

"Pero esta tasa no es la única forma de ver la situación excepcional del sindicalismo en Colombia", asegura Daniel Hawkins, director de investigación de la ENS.

"Porque si añades su fragmentación y dispersión, así como las restricciones legales, te das cuenta que es difícil una violación más clara de los derechos laborales", agrega.

Más del 80% de los sindicatos en el país tienen menos de 100 afiliados y el resto tienen poco más de 25, que es el mínimo de miembros. Salvo en el caso de los educadores, los sindicatos en Colombia son organizaciones pequeñas y descentralizadas.

En los años 90, el Estado colombiano liberalizó y abrió su economía. Eso, en parte, trajo importaciones, riqueza y estabilidad macroeconómica; pero también flexibilizó y burocratizó el empleo.

Con eso —explica un reciente informe de la ENS— se proliferaron, entre otros, los contratos de prestación de servicios, que tienen términos fijos y escasas restricciones, y los llamados pactos colectivos, que son acuerdos negociados entre las empresas y los trabajadores no afiliados a sindicatos.

Además, la cifra de informalidad laboral en Colombia ronda el 50 y 70%, dependiendo de cómo se mida. Eso significa que más de la mitad de la población económicamente activa no tiene un contrato ni mucho menos incentivos para afiliarse a un sindicato.

Los 90 no solo fue la década de la apertura liberal, sino también de un fortalecimiento de los grupos armados ilegales gracias al narcotráfico. Con eso, se afianzó la feroz guerra entre el Estado y los paramilitares contra las guerrillas.

"En general, hubo un consenso entre agentes estatales, civiles y militares, y los grupos paramilitares y de sicarios para atacar a los sindicalistas atribuyéndoles lazos con la insurgencia, tachada por el gobierno de terrorista", sostiene Mauricio Archila en un ensayo sobre la violencia entre 2002 y 2010, los años que gobernó Álvaro Uribe.

La lectura de la violencia y la baja sindicalización no es precisamente la misma en sectores empresariales y de la centro-derecha que representa Uribe.

"Desde el 2001 hasta hoy ha habido una proliferación de sindicatos, pero no de sindicalistas", asegura Alberto Echavarría, vicepresidente de asuntos jurídicos de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI).

"Eso generó lo que se conoce como el 'carrusel sindical', que es que sindicalistas que están en un sindicato crean otro para presentar un nuevo pliego de peticiones (…) Y eso, por obvias razones, ha generado factores de desconfianza e inseguridad y un debilitamiento del movimiento sindical".

"El concepto de la libertad de asociación extendido de manera abusiva genera fragmentación y debilita al movimiento mismo", opina Echavarría.

La ANDI, el gremio empresarial más importante del país, estudió el fenómeno sindical a través de su Centro de Estudios Sociales y Laborales (CESLA) en recientes informes que elaboran su perceptiva sobre la baja sindicalización y la violencia.

En lo primero, argumenta que "no sería sensato desde el punto de vista estadístico comparar las tasas de sindicalización entre países" debido a las particularidades de cada economía informal. Si se habla solo de trabajadores formales, usando números de la ENS, resulta que la sindicalización en Colombia sería del 12.9%, una representación de país europeo.

En cuanto a la violencia, la ANDI explica que solo el 15% de los homicidios a sindicalistas, según el estudio de 244 casos que llegaron a la justicia, fueron motivados por sus labores de representación sindical: el resto, elabora, fue por sus supuestos nexos con la guerrilla.

"En 122 de las sentencias (50%) la supuesta razón para haber cometido el delito era que la víctima era colaboradora o auxiliadora de la guerrilla", dice el informe de la ANDI.

Relación con líderes

Aunque las centrales sindicales tienen algunas demandas que, políticamente, pueden alinearse a las posiciones de las guerrillas, los expertos aseguran que es difícil comprobar el nexo entre ambos grupos.

Las confesiones e investigaciones judiciales, además, han demostrado que los grupos paramilitares, los principales victimarios del sindicalismo, usaban la mera sospecha o rumor de que alguien era guerrillero para torturarlo y asesinarlo.

Hoy, en todo caso, la lógica sigue siendo la misma, pero con actores diferentes: nuevos grupos paramilitares ligados al narcotráfico asesinan líderes sociales o sindicalistas con el objetivo de desarticular cualquier asociación que amenace su control social y territorial.

"Los grupos armados ilegales han buscado, a través de la violencia, desestimular formas de participación ciudadana civil que puedan organizarse alrededor de sus derechos democráticos", sostienen Fernando Posada, politólogo e investigador de los asesinatos de líderes de la University College de Londres.

"A través de los asesinatos selectivos de sindicalistas, líderes sociales, defensores de derechos humanos o defensores de paz, los grupos ilegales buscan romper los tejidos sociales, las cabezas visibles, y dejarlas sin ese liderazgo que empodera a la comunidad, le informa de sus derechos y busca mecanismos de restitución de tierras", concluye el analista.

Colombia no solo es el país más peligroso para ser sindicalista: también, según la ONU, el más peligroso para ser defensor de derechos humanos.

La ausencia de Estado en este país fragmentado obligó a miles de colombianos a ser líderes. Sociales, sindicales, indígenas, humanitarios. Cualquiera que sea, sus labores son una amenaza para quienes aprovechan el abandono estatal para hacer negocios ilícitos.

Es el círculo vicioso que resume la historia de Colombia. Y dejó otros dos líderes muertos en Nariño el fin de semana.






jueves, 11 de noviembre de 2021

Por la salud y la vida en el sector bancario

 

Imagen de referencia tomada de rcnradio.com

Este artículo cuenta la experiencia, en cuanto a los protocolos de bioseguridad, que han tenido en el sector bancario, específicamente el sindicato Unión Nacional de Empleados Bancarios, UNEB.

Por Francisco Javier López Pérez y Carlos Julio Navas Peña *

Al finalizar el 2019 Colombia era espectadora de como en el viejo continente el nuevo coronavirus, conocido como SARS-CoV-2, avanzaba dejando una estela de contagios y ocasionando un alto número de muertes, ante lo inevitable era cuestión de tiempo para que el virus llegara al país.

Fue hasta el 6 de marzo de 2020 cuando se confirmó el primer caso de contagio y con el avance del mismo se empezaron a tomar medidas en torno a la proliferación del virus y sus efectos que ya se caracterizaba como una pandemia por la Organización Mundial de la Salud. Declarada la emergencia sanitaria y en el marco de un aislamiento preventivo obligatorio (previa puja con la alcaldesa de Bogotá), el Gobierno Nacional declaró la prestación de servicios bancarios financieros como un sector exceptuado para operar (que no estaba incluido en el borrador de Decreto de la alcaldía de Bogotá).

Se sumaban a esta determinación medidas como los protocolos de bioseguridad para la operación que, en ese momento, incluso ahora, no garantizaban la bioseguridad ni tampoco evitaban el contagio. A pesar de lo anterior y con el temor al contagio y la muerte, los y las trabajadoras de los bancos tuvieron que salir de la seguridad de sus casas para dirigirse a las oficinas a prestar el servicio al cliente y garantizarles a los banqueros la operatividad de su libertad de empresa.

El servicio bancario en el marco de la pandemia

Con la presencialidad en las oficinas y áreas administrativas específicas que no lograron orientar el trabajo desde la casa, los contagios empezaron a presentarse, y no por falta de autocuidado, pues a la gente le tocó, incluso adquirir sus propios elementos de protección por falta de responsabilidad en la entrega oportuna de estos por parte de los empleadores y ante la suspensión de auxilios económicos que evitaran el uso del transporte público masivo.

En realidad las entidades bancarias implementaron medidas básicas de bioseguridad, se limitaron a lo que el Gobierno Nacional decretó y debido a que no se emitió desde un principio un protocolo de bioseguridad específico y estricto para el sector, los contagios proliferaron, siguen proliferando y eso que hasta el Instituto Nacional de Salud catalogó a las sucursales bancarias como de alto riesgo de contagio demostrando que el sector más consentido de la economía puede hacer lo que le plazca con la anuencia y beneplácito de la Superfinanciera que emitió directriz para garantizar la prestación de los servicios financieros aún en medio de semejante pandemia que en estos momentos golpea al país con toda su intensidad.

Protocolos de bioseguridad

El 24 de abril de 2020 el Ministerio de Salud y Protección Social expidió la Resolución 666 de 2020 por medio de la cual se adoptó el protocolo general de bioseguridad para mitigar, controlar y realizar el adecuado manejo de la pandemia del Coronavirus COVID-19, con este protocolo se establecían criterios generales para que los diferentes sectores de la economía “Exceptuados” implementaran medidas para evitar la propagación del virus y se procurara mitigar los riesgos; hoy, con más de 4 millones de contagios y más de 100.000 muertes, es evidente que medidas como la de este protocolo fueron necesarias, pero no suficientes para controlar el riesgo y evitar el contagio; el protocolo ha sufrido modificaciones, se han flexibilizado algunas medidas, en este momento ya se derogaron los protocolos y se unificaron en uno, lo cual no controla el peligro, el riesgo inminente, denotando mayor preeminencia de la economía sobre la vida, y de allí los nefastos resultados.

Con la decisión del Gobierno Nacional de declarar como exceptuado al sector bancario y expedida la Resolución 666, con el liderazgo de la Unión de Empleados Bancarios “UNEB” en articulación con otras organizaciones sindicales como la Asociación Nacional de Empleados del Banco de la República – ANEBRE y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Grupo Bancolombia- SINTRABANCOL con el apoyo de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT y la Escuela Nacional Sindical, ENS desarrollaron una propuesta de protocolo de bioseguridad específico para el sector bancario y financiero de Colombia que fue presentado a las diferentes entidades bancarias, entes de control gubernamental, trabajadores y trabajadoras, clientes, usuarios y la sociedad en general el 11 de mayo de 2020, como una propuesta urgente y necesaria para que el Ministerio de Salud y Protección social expidiera el protocolo específico para este sector de la economía.  

El sector bancario se impone en la pandemia

A pesar de que el sector financiero se impuso y logró mantenerse operando desde el inicio de la pandemia, el Ministerio de Salud y Protección Social, en ese momento, no emitía un protocolo específico para esta actividad económica, mientras sí lo hacía con las demás exceptuadas, siendo evidente que el servicio prestado a clientes y usuarios era y es un foco crítico de contagio, pues después del sector salud, es el sector más transversalizado por la población y el contacto y manipulación de cheques, títulos valores y dinero representado en billetes y monedas se convierte en potenciales transmisores de bacterias y virus, amén de que en las instalaciones bancarias no se cuenta con la ventilación optima que se requiere, así como también lo es la exposición de los trabajadores al virus no solo en las instalaciones de la entidad, también durante el traslado entre la casa y la oficina, sin dar lugar a una georreferenciación para reubicar a los trabajadores en sucursales y oficinas equidistantes a sus residencias, propuesta que Uneb planteó a las entidades bancarias, curiosamente si consagrado para el sector de la construcción en su protocolo.

Solo hasta el 8 de junio de 2020 el Ministerio de Salud y Protección expidió la Resolución 892 de 2020 por medio de la cual se adoptó el protocolo de bioseguridad para el manejo y control del riesgo del Coronavirus COVID-19 en entidades del sector financiero, asegurador y bursátil vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia que incluyó solo unas cuantas medidas adicionales en torno a la limpieza, la desinfección y la modalidad de trabajo, haciendo énfasis en el manejo presencial de la prestación del servicio. Después de un año de padecer la pandemia el sector financiero continúa siendo un foco importante de propagación del virus, opera de manera normal, impone la prevalencia de la libertad de empresa y privilegia la acumulación de grandes sumas de dinero en utilidades que no se corresponden con las medidas de bioseguridad que han debido implementar para proteger la salud y la vida de quienes trabajan y también de la sociedad en general, así como es pertinente mencionar que se ha llegado a restringir el acceso a la dirigencia sindical como expresión legitima de la libertad sindical, haciéndose manifiesto el desequilibrio frente a la libertad empresarial.

Medidas insuficientes

Con las cifras que deja la pandemia hasta ahora en el país, es necesario resaltar el importante aporte del protocolo generado por las organizaciones de los y las trabajadoras y la desatención de este aporte por las entidades del sector y el Gobierno. El protocolo profundiza en las medidas de prevención y seguridad, refuerza las medidas generales, hace énfasis y complementa medidas específicas como el lavado de manos, el distanciamiento físico, la georreferenciación de la comunidad de trabajadores (para reubicarlos en sucursales cercanas a su lugar de residencia y no exponerlos en su movilidad), los cercos epidemiológicos, el aislamiento preventivo, la limpieza y la desinfección; considera otros elementos de protección personal no contemplados por las resoluciones que favorecen la protección del trabajador mientras ejerce sus funciones y responsabilidades de manera presencial en la oficina; profundiza en la prevención y manejo de situaciones de riesgo de contagio donde se incluyen las modalidades de trabajo, finalmente, el protocolo hace recomendaciones en torno a otro riesgo que viene afectando de manera considerable a quienes trabajan en el sector bancario y a la sociedad en general, éste es el riesgo psicosocial, que ha venido y viene afectando la salud mental a tal punto que ya está ocasionando enfermedades de tipo mental.

El protocolo hace importantes propuestas en torno a la mitigación de los efectos de este riesgo en la salud mental, toca aspectos relativos a la organización del trabajo, roles y responsabilidades, la comunicación en las diferentes áreas de la empresa, la implementación de apoyos a quienes lo requieran, el uso de espacios y tiempos para la interacción segura, el suministro de información en torno a la prevención y atención en caso de necesidad (inclusión de comisión conjunta con representantes de la empresa y de los trabajadores para el manejo de la crisis y situaciones de contagio y demás), la formación y entrenamiento en caso de necesidad de primeros auxilios psicológicos o la comunicación con personas entrenadas para atenderlos.

A manera de conclusiones

El país se encuentra en el pico más complicado de la pandemia, las necesidades y el inconformismo de la población superaron el miedo al contagio, el sistema de salud se encuentra al borde del colapso mientras el Gobierno Nacional ya anuncia más flexibilidad en las medidas adoptadas para mitigar los contagios, decretando así la pena de muerte, dado que el nivel de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos supera el 98%. Por una parte, se critica la movilización social, pero de otra no se adoptan medidas eficaces en el trabajo que eviten los contagios y de esta forma una estadística de mayor mortalidad. El Gobierno Nacional no escucha y en momentos como los que se viven es necesario escuchar la voz de los y las trabajadoras, pues son quienes mueven el país (sin la fuerza de trabajo ninguna economía es dinámica) y generan la riqueza. El sector bancario y financiero no ha dejado de operar ni un solo día de pandemia, lo ha hecho en la presencialidad, desde la casa, en teletrabajo, haciendo uso de las diferentes modalidades permitidas y quienes trabajan en el sector han demostrado su compromiso y responsabilidad para darle continuidad al negocio y a la economía, incluso llegando a sacrificar su salud, su propia vida, la de su familia y seres cercanos; un hecho lamentable es la falta de suministro de información relativa a la pandemia, no se tiene acceso público a las cifras de contagiados, aislados y muertos en el sector.

Los bancos continúan generando grandes sumas de dinero en utilidades, lo mínimo sería que, producto de su próspero negocio, implemente protocolos que realmente garanticen medidas que prevengan la proliferación del virus, que sean responsables con la vida y la salud de sus trabadores y ofrezcan al país respaldo para salir de la crisis sanitaria, económica y social que padece.

Finalmente, es importante resaltar que sumado a la gestión en torno a los protocolos de bioseguridad, la UNEB solicitó a los bancos la compra de vacunas para la población trabajadora, solicitud a la que ya ha respondido el BBVA y BANCOLOMBIA quienes han informado sobre la compra de vacunas; se está a la espera de que las demás entidades respondan positivamente adquiriendo las vacunas para proteger a los trabajadores, la vacunación avanza a paso lento y ya que el Gobierno Nacional dio la posibilidad a los privados de adquirir las vacunas su suministro se constituye como una forma de reconocer y valorar el esfuerzo y compromiso de quienes trabajan en el sector.  Es urgente que las entidades financieras hagan esta gestión, su acumulado de utilidades es más que suficiente para proteger la salud de hombres y mujeres y para que este virus no siga arrebatando más vidas de trabajadores del sector financiero.

UNEB como organización sindical más representativa del sector financiero colombiano ha desarrollado múltiples iniciativas para atender la salud y la protección a la vida de los trabajadores durante la evolución de esta pandemia y continuaremos trabajando en pro de mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.

*Directivos sindicales de UNEB

**Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la Escuela Nacional Sindical y son solamente de los autores

Fuente: https://ail.ens.org.co/opinion/por-la-salud-y-la-vida-en-el-sector-bancario/

domingo, 29 de agosto de 2021

martes, 24 de agosto de 2021

lunes, 23 de agosto de 2021

sábado, 2 de mayo de 2020

1° de Mayo - Fuerza Social Activa (FSA) - UNEB



Un video en conmemoracion del dia de los trabajadores 1 de mayo
Fuerza Social Activa - FSA
UNEB


Comisión:


OSCAR FERNANDO CASTRO GALVIS
ORLANDO ARCILA CARREÑO
INGRID JEANETH CUBILLOS OSPINA
JOHAN RODRIGUEZ
JUAN MANUEL GONZALEZ